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Toy Story 7 enero 2008

Posted by ppglaf in General.
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Estas fechas navideñas han visto como las distintas cadenas de televisión programaban numerosas películas infantiles de calidad con una cosa en común: todas han sido emitidas a partir de las 22:00 horas.

No entiendo cómo, con la excusa de las vacaciones escolares (otro problema para los padres), intentan que los niños estén despiertos hasta más allá de toda hora razonable, pero lo que me parece aún peor es que en el horario “protegido” (las tardes) programen telefilmes y programas con contenidos poco apropiados para niños. ¿Qué se pretende con esta sinrazón? De verdad que no lo entiendo.

Al hilo de esto que menciono, emitieron en la noche de Reyes la película Toy Story, en la que me llaman la atención dos de sus “actores”: Andy y Sid. Se trata de los dos niños en manos de los cuales los juguetes protagonistas desarrollan su historia.

Andy es el niño “bueno”, que usa sus juguetes tal y como indica el folleto de instrucciones que los acompaña. Recordemos que se trata de juguetes oficiales, homologados por el organismo correspondiente y seguros para su empleo por niños de la edad recomendada. 😉

Sid es el “malo”: un auténtico destrozalotodo que rompe los juguetes y los usa como víctimas de sus diabólicos experimentos.

SidAdemás, tiene un aparato dental (¡qué daño psicológico pueden llegar a hacer ciertas películas a los niños con algún tipo de problema que los haga “diferentes!) e incluso posee un perro igual de malvado.

No voy a dejar pasar la ocasión de comentar que es muy corriente el uso de estereotipos del tipo bueno/malo en muchas películas infantiles, por aquello de facilitar su identificación, con el correspondiente abuso que ello pueda suponer.

Pero donde quiero llevar el meollo de mi razonamiento (sí, doy muchas vueltas a las cosas) es a la auténtica creatividad de este personaje.

Dejemos de lado su “moralidad” y su comportamiento casi psicopático, y centrémonos en los juguetes que, supuestamente, ha roto y destrozado, y nos encontraremos con auténticas maravillas: de un desecho de muñeca y unos restos de mecano ha construido un delicioso monstruo arácnido que une un cabezón rapado y tuerto con unas patas metálicas asombrosas.

Este niño, además, usa petardos y explosivos para, literalmente, volar los juguetes y comprobar el efecto destructivo de las deflagraciones. ¡Si es un científico y un manitas!

Otra de sus creaciones es un combinado de muelle, torso de muñeco “humano” y cabeza de pato.

También tenemos a un muñeco militar, piloto o algo parecido, al que le faltan las piernas, y le han sido sustituidas por un patinete, usando las manos para desplazarse.

Yo me pregunto algo que no cuentan en la película: ¿cuál de los dos niños sacará mejores notas? Y si acoto aún más y pregunto por cuál de los dos será el que apruebe con mayor facilidad las matemáticas y la física, tampoco creo ir descaminado si afirmo que es Sid.

Me veo reflejado en ese niño, porque: ¡Cuántos de mis primeros juegos y juguetes no han sobrevivido a mi propia creatividad e imaginación!

Mi primer wargame de miniaturas lo diseñé junto con un vecino. Las unidades militares eran los clicks de Famobil y la escenografía la conformaban libros que amontonados semejaban ruinas y ordenados aparentaban ser edificios de una ciudad. A falta de tablero, el frío pavimento de terrazo de mi cuarto o el de algún amigo eran nuestra superficie de juego, en una época en la que la edad no era un impedimento físico para arrastrarse y retorcerse en el suelo. Y las reglas, inventadas, nos permitían recrear batallas épicas y trágicas como la de El Álamo, en la que cientos de enemigos asaltaban un reducido reducto.

Si nos trasladamos al universo de los juegos de mesa, tendré que decir que las cuadradas fichas del Intelect, en su reverso, podían albergar un recorte de papel, y usarse como unidades militares sobre el mapa del Buen Viaje, en otra fantasía de juego de dominación mundial.

O que los juegos NAC podían aportar tableros y fichas consistentes, capaces de ser reutilizadas para dar salida a la imaginación, y, uniendo tableros como el de Guadalcanal, La Legión o El Duelo de las Águilas, y usando fichas de fabricación propia o las mismas de algunos de los juegos, podían plasmar en realidad el anhelo de una batalla o juego que no estaba a nuestro alcance.

Hoy día, si quiero un juego, me lo compro. Si busco una temática o una mecánica, encuentro en foros y tiendas virtuales la forma de saber si existe algo al respecto, y no tengo la necesidad de emplear mi ahora valioso tiempo y mi maltrecha imaginación en estas “divagaciones”. Pero entonces no tenía medios ni físicos ni económicos. Y no hablemos ya del “sacrilegio” que supondría reutilizar alguno de los juegos considerados “valiosos” para un fin diferente al establecido.

Mi hijo, con dos años aún no cumplidos, jugaba la víspera de Reyes, mientras yo veía en la televisión la película con la que comienzo este artículo. Y jugaba con una caja de cartón de uno de los juegos que iba a recibir al día siguiente. Y tenía una cara de satisfacción y felicidad envidiable, porque se lo estaba pasando muy bien.

Aún no me he convertido en Andy: sigo teniendo mucho de Sid en mi interior, y así quiero que sea por muchos años, y que mi descendencia se contagie de ello y sepa disfrutar con cualquier cosa, por simple que sea, con la ayuda de la imaginación. Porque los juegos, no nos olvidemos de ello, se deben usar para divertirse.

Y vosotros, lectores, ¿sois “Andys” o “Sids”?

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Comentarios»

1. levmishkin - 7 enero 2008

Aunque algo de Sid tengo, yo más bien me veo como un Andy, encorsetado, aplaudiendo en los demas la transgresión que yo no tengo.
Yo también combinaba juegos Nac, “resiste stalingrado”, “El último puente” con “el duelo de las Aguilas” en maxi batallas, como las tuyas, solo soñadas en mi cabeza.
Hoy en día tengo ligeramente descuida mi colección, pero no volvería a combinar fichas de juegos.
De cualquier modo, estupendo artículo que invita a la reflexión. Y que conste que solo coincido en parte en lo expuesto, no en vano soy un Andy escuchando a un Sid.

2. ACV - 7 enero 2008

Le voy a dar un pequeño consejo Sr. ppglaf. Yo tengo un niño de 3 añod y medio, y la televisión tradicional no existe en casa. Existe la televisión asincronica. Ponemos lo que interesa cuando interesa, y el niño ha aprendido desde que tiene uso de razon a apagar la tele el solito cuando se acaban los dibujos programados. Ahora que tenemos la tecnologia, aprovechemosla, solo se ven en casa las noticias, el resto asincronico.
Con respecto a la pelicula, es politicamenta correcta, de todas maneras le voy a dar un dato, del merchandaising de la pelicula los primeros muñecos que se acabaron fueron los juguetes rotos ;). Luego el machaqueo a hecho que se vendan más los otros, que todos son de marcas conocidas.
Con respecto a los juguetes, yo procuro que el niño sea lo más creativo posible, y enseñarle “jugando” todo lo que puedo. Y procuro no comprarle cosas complicadas, el mayor exito de hoy a sido un pato de peluche y un juego de elementos de cocina para realizar juego simbolico, y el memory “edición de números” al que nos ha vuelto a ganar.

Suerte con la educación del niño,Es un reto dificil cada día.
ACV

3. ppglaf - 7 enero 2008

Bueno, en mi casa también somos de televisión asincrónica, pero no siempre uno está en el propio hogar y no todas las casas comparten ese gusto por las nuevas posibilidades en programación televisiva.
En el ejemplo concreto que cito, la televisión estaba puesta para dos personas, mientras otras cuatro jugábamos un Zug um Zug: Märklin. El nene, por supuesto, pasaba de la televisión y se dedicaba a jugar con la caja mencionada y otras cosas que tiene por allí.
Gracias por los consejos sobre educación. El segundo está en camino (esto es una primicia 😉 )

4. corleonehill - 13 diciembre 2009

La verdad es que me parece bastante divertido y acertado tu razonamiento (yo tengo niños de 7 y 9 años), pero curiosamente he llegado hasta tu blog intentando encontrar las instrucciones de “El Duelo de las Águilas”, que comentas justo en este artículo.
¿Tendrías esas instrucciones por ahí escaneadas o algo?, ahora ya puedo jugar con mi hijo y hace años que no puedo usar el dichoso Duelo porque había claras instrucciones de cuántos aviones y de qué tipo podía utilizar cada bando en cada uno de los turnos.
No se me ha ocurrido otra forma de contactar contigo, espero no haberte destrozado el blog.
Un saludo

ppglaf - 14 diciembre 2009

Hola:

Puedes pasarte por aquí: http://es.groups.yahoo.com/group/juegosnac/

Ahí creo que podrás conseguir lo que quieres.

Saludos.

5. corleonehill - 15 diciembre 2009

Muchas gracias ppglaf. Supongo que seguiremos que volveré a pasar por aquí para contarte.
Muchas gracias y un saludo


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