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Through the ages 1 julio 2008

Posted by ppglaf in Sesiones de juego.
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Through the ages

Primera partida en modo “básico”. Realmente es un juego a cuya complejidad le viene bien ir jugando a medio gas, o sin todas las opciones posibles, para ir comprendiendo y asimilando la secuencia de juego.

A pesar de que en este modo es un poco “solitario-multijugador”, la partida fue muy fluida y nada pesada y todo el mundo estaba pendiente de la mesa y de lo que hacían los demás en todo momento.

Ahora queda jugar con las reglas avanzadas.

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Comentarios»

1. pájaro bobo - 4 julio 2008

La verdad es que este modo básico no dio mucho más de si que intentar entender las reglas y poco más, conviertiéndolo en eso que llamas un “solitario-multijugador”, aunque espero que en los modos completo y avanzado con la posibilidad de establecer enfrentamientos militares y alianzas con los otros jugadores, la capacidad de influir, leáse fastidiar, en el desarrollo de las civilizaciones contrarias aumentará considerablemente.

También cuando se introduzca el aspecto de la corrupción, deberás medir mucho mejor la gestión de tus recursos para no sucumbir de éxito. Operación Malaya II.

Con vista a posteriores partidas señalar, que en cuanto a la interpretación de las reglas nos confudimos en un par de cosas.

El limite de construcción de edificios que te permite tu forma de gobierno, en nuestro caso que no pasamos del despotismo (exceptuando a Juamma que le tiraba la religión), era 2, se refería al número de trabajadores que podías tener sobre una carta de tecnología (laboratorio, templo, teatro, etc), exceptuando las granjas y las minas, no como pensábamos a que pudiéramos tener 2 cartas del mismo tipo como máximo. De hecho, durante la partida pensé que me resultaba más caro bajarme una carta nueva de una tecnología, que seguir añadiendo trabajadores a una carta ya jugada, y no le encontraba sentido. En nuestro descargo creo que ninguno llegó a poner más de 2 trabajadores. Supongo que conceptualmente resultaba complicado asimilar la transmutación extraña que convertía a un trabajador al jugarlo sobre una carta de tecnología en un edificio, un poco como la teletransportación de ¨La mosca” de David Cronemberg.

Y por otro lado, el número de cartas que puedes tener en la mano está limitado por el número de acciones civiles que te queden por jugar, es decir, no puedes coger una carta nueva si en la mano no tienes menos cartas que acciones civiles te queden por jugar. Y este aspecto, que yo el primero incumplí cogiendo cartas solo para evitar que otros las pudieran pillar, es muy importante y redunda en una buena gestión de los recursos, porque te limita a coger cartas que verdaderamente vas a poder jugar, porque una vez la tienes en la mano no puedes descartarte de ella, y si luego sale una carta que te interesa más igual no puedes hacerte con ella.

Así que preparado para esa futura partida en el modo avanzado, y ver hasta donde da de si nuestra civilización. ¿Llegaremos a contemplar en colores como España gana la Eurocopa?


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